Viaje de 15 días por Colombia

Viaje de 15 días por Colombia

Muchxs sois lxs que me preguntáis con frecuencia cómo aprovechar al máximo 15 días de vacaciones por Colombia. Yo la primera vez que vine fue para un mes, y llevo dos años. Y por mucho que viaje, aún no he terminado de recorrer este enorme país que lo tiene todo: Caribe, Pacífico, dos desiertos, infinidad de montañas, selvas y demás… ¡Y personas maravillosas!

Yo os voy a dejar algunos de mis lugares favoritos, pero los mejores descubrimientos siempre se consiguen hablando con las personas locales, sentándote en la plaza del pueblo o en la terraza de una tiendita con una cerveza en la mano y escuhando a quienes llevan aquí toda la vida.

Si sólo puedes venir esos 15 días, lo mejor es aterrizar directamente en Medellín (hay vuelos directos todos los días desde Madrid), o también Bogotá (pero saliendo rápido porque es una ciudad de 9 millones de personas que lo tiene todo pero también estresa bastante si no conoces a nadie de allí que te lleve a los buenos spots). Ya en tierra, yo recomiendo bajar directamente en bus hacia el Eje Cafetero (o subir si vienes desde Bogotá), más concretamente a Salento para pasar un par de días y visitar el Valle de Cocora.

Palmas gigantes durante la excursión al Valle de Cocora

En este Valle se respira magia y puedes caminar hasta agotarte mientras caminas por senderos repletos de vegetación y vas cruzando puentes imposibles. Suelo recomendar llegar hasta la Casa de los Colibríes porque ver tantos colibríes en su hábitat natural es uno de esos recuerdos que se quedan en la retina.

Ojalá tengas buena cámara y buen ojo para captarles bien (no fue mi caso)…

¡Ah! Y después de la excursión nada mejor que una buena trucha en alguno de los restaurantes de Salento.

Calles de Salento al caer la tarde

Tras esta excurscursión lo ideal es llegar a Medellín. Hay que reservar al menos un día para ir a Guatapé y subir los 650 escalones del Peñol, para después pasearte con la calma por el pueblo, comer Sancoho o Bandeja Paisa, y perderte por las calles multicolor. ¡Atención al último bus dirección Medellín si no duermes allí!

Berta y yo haciendo de las nuestras arriba de la súper piedra

 

Berta a todo color en las calles de Guatapé

En Medellín yo siempre elijo alojarme en Selina. La ubicación es perfecta y su staff enseguida te hace sentir como en casa. Además, si tienes que trabajar durante el viaje, como yo y otrxs digital nomads, aquí tienes espacio de co-work, y doy fe de que tienen el mejor wi-fi de Colombia. El proyecto de Selina Medellín es tan minucioso -y ambicioso- que lo tienes todo, como en otras ubicaciones de Selina: puedes elegir entre habitaciones privadas de diferentes clases, habitaciones compartidas en perfecto cuidado, cuentas con cocina compartida,  y un restaurante exquisito con una carta para todos los gustos pero priorizando el estilo healthy… ¡Y clases de yoga! Sin duda, Selina Medellín es un must donde alojarse en la capital antioqueña.

Vistas de la ciudad desde Selina Medellín

Si tienes la oportunidad, aquí te dejo un breve listado de las mejores experiencias para realizar los días que te quedes en Medellín:

– Partido de Athlenico Nacional en el Estadio Atanasio Girardot

Nunca has visto un ambiente parecido. Pura fiesta futbolera. Consejo: Mira antes algunos de los documentales sobre el equipo que hay en YouTube, y estudia las canciones para ser un aficionado más y disfrutar de cada minuto del partido, el repertorio es amplísimo.

– Parapente en San Félix

Excursión hasta San Félix, VOLAR (no te cortes y atrévete a hacer acrobacias en el aire con los profesionales), y cervecita en el bar con mirador al norte de la ciudad durante el ocaso.

– Atardecer en MAHALO

Pide un UBER o un taxi y que te lleve directamente al MAHALO, un lugar perfecto para skaters y disfrutar del atardecer con las vistas, en este caso, del sur de Medellín.

– Metrocable de Santo Domingo y Parque Arví

Merece la pena levantarse al alba e ir temprano en metro hasta Santo Domingo para subir en metrocable hasta el Parque Arví, donde además de degustar productos típicos, también puedes perderte un rato entre esa vegetación milenaria repleta de pajaritos, mariposas… Uno de los pulmones del país.

– Paseo por el Hueco

El centro de la ciudad, donde encuentras TODO lo que te imagines y donde se ubica el Museo de Botero para que te hagas las típicas fotos con sus esculturas rellenitas. ¡Ojo con mochilas y bolsos que hay tantos carteristas como en Barcelona u otra ciudad grande! ¡No des papaya!

Hay muchísimos más buenos planes, pero estos son los principales y súper obligatorios en un viaje corto si quieres seguir la ruta hacia el norte.

Después aprovecha un vuelo económico y vuela a Cartagena. Un día ya puede ser suficiente para perderte por el barrio amurallado y tomar cervezas por Getsemaní. Aquí siempre hay algo que hacer. Uno de esos must cartageneros es compartir un atardecer desde el murallón, y mejor si es con un helado artesano en mano. Y no puedes marcharte sin bailar salsa y champeta, así que ya puedes empezar a engrasar esa cadera.

Atardecer desde la terraza de Selina Cartagena

Depende el presupuesto con el que cuentes, si puedes date un súper capricho reserva una noche en Blue Apple Beach House en Tierra Bomba, un regalo para los sentidos y unos atardeceres que duran para siempre. Si vas con presupuesto más ajustado, puedes buscar un buen hostel en Isla Grande, la isla más grande de las 27 que forman Islas del Rosario.

Importante: No te dejes engañar en Cartagena y jamás vayas a Barú. Es una trampa en la que ni puedes descansar en la playa, ni te puedes bañar porque está lleno de motos de agua, etc… Otro sitio a evitar es Taganga, demasiada mala vibra.

Ya para acabar el viaje, desde la terminal de autobuses de Cartagena tienes mucha frecuencia de buses dirección Palomino, ten en cuenta que desde el centro se tarda una hora en taxi y éste cuesta alrededor de 20.000 COP. Viaja siempre temprano por la mañana porque nunca sabes lo que puede pasar en ruta, y mejor viajar de día. Intenta subir en uno que vaya directo a Palomino o Riohacha y que te deje antes de Buritaca, justo en la entrada del Costeño Beach. Costeño Beach es un excelente hostel de mochileros, y en esa misma primera línea de playa, jungla y plantaciones bananeras, también tienes Brisa Tranquila (a mí me gusta más que el anterior). Los viernes en Costeño Beach es Salsa Night, camina por la playa viendo las estrellas y aprende a moverte al más puro estilo caribeño. ¡Déjate llevar!

Si vas con el bolsillo de enhorabuena, entonces reserva en Cayena Beach Villa, un hotelazo del que no vas a querer marcharte jamás, con piscina incluida y el mejor trato posible.

Yo misma disfrutando de la piscina de Cayena Beach Villa

Te alojes en uno o en otro, olvida las chancletas, la cartera, el reloj e incluso el teléfono. Colecciona cada atardecer que pases allí e intenta ver alguno de sus amaneceres. En esta zona el mar es salvaje, y hay olas para surfear y varios lugares para alquilar tablas o hacer clases. Te recomendamos preguntar por Ale y Tommy de Surf Healing, ellos conocen esas olas y te van a ayudar a vivir la mejor experiencia en esta costa del Caribe colombiano.

Atardecer en la playa de Guachaca, desde Brisa Tranquila

Otro de esos must es visitar el Parque Tayrona. Puedes ir un sólo día, o dejar la mochila grande en alguno de estos alojamientos mencionados e irte con lo justo (y mucha agua y comida), y pernocatar en las hamacas y campings de sus playas.

Para cualquier otra excursión que quieras realizar, en la recepción de Brisa Tranquila pregunta por Nico Amarillo de Be Chévere Tours, y por favor intenta ir con él a El Saltillo para amanecer con los monos aulladores, el olor a frutas tropicales, la selva y la costa de este Caribe salvaje, junto a la cascada con basiliscos incluidos. Éste es uno de esos lugares para quedarse y envejecer siendo feliz.

Panorámica desde El Saltillo

Si todavía te queda tiempo, que casi como que no si sólo vienes 15 días, pero igual eliges perder el avión de vuelta y quedarte, llega hasta La Guajira, hasta Punta Gallinas, el cabo más norte de todo Sudamérica, y regresa pasando y parando por Cabo de la Vela. Un lugar del que vas a aprender y que te va a romper todos tus esquemas preprogramados.

Berta y yo saltando en el desierto de La Guajira

Estos son sólo algunos de mis spots favoritos. Hay muchos, muchísimos más, como visitar Local House Hostel en Cali y dejarte llevar por la ciudad con Álvaro, su anfitrión, pasear por el Lago Calima y conocer Darien,  surfear y ver ballenas en el Pacífico (me queda pendiente), pasar una noche en el Desierto de Tatacoa viendo constelaciones y esperando a los alienígenas… ¡Colombia da para mucho!

Nuestra recomendación siempre es viajar con conciencia, practicando Turismo Sostenible. Debemos alejarnos de aquellos establecimientos de alojamiento y ocio en los que se permite la explotación sexual y/o prostitución infantil (un drama social), y valorar a aquellos que desarrollan acciones de Responsabilidad Social Corporativa, como los que os hemos mencionado, y premiar siempre a aquellos que eligen practicar el Bien Común. Y si quieres llevar regalos a tus personas favoritas, compra en comercios locales, evita las grandes franquicias y, básicamente, forma parte de quienes practicamos Turismo Responsable.

Igual de importante es evitar los desechables, lleva siempre tu termo de agua para rellenarlo y evita así crear mayor impacto medioambiental. ¡No tires colillas al suelo! Básicamente no manches más y lleva contigo tus desechos hasta un punto de recogida de basuras.

Aprovecha para probar los platos típicos, y déjate llevar por todas las frutas tropicales que aquí pùedes encontrar. Viaja con granadillas en la mochila, desayuna jugo (zumo) de lulo, y prueba todas las piñas, papayas, mangos y cocos que se crucen por tu camino. Sé amable. Respeta. Sonríe. Y disfruta de cada rincón de Colombia.

¡Buen viaje!

Janire M. Cabrera

janire@vacuummediastudio.com

Fundadora y CEO de Vacuum Media Studio

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