Slow Food: historia y concepto

Slow Food: historia y concepto

Desde hace años, venimos escuchando hablar sobre el concepto Slow Food, o comida lenta, en los círculos gastronómicos. Hoy queremos abordar brevemente la historia de este concepto, nacido hace más de 30 años como tal, pero que viene practicándose desde los albores de la humanidad y desgraciadamente, se ha ido perdiendo con la imposición de la vida moderna y urbana para volver a renacer poco a poco en nuestra sociedad.

Italia, uno de los referentes a nivel mundial de la dieta mediterránea, es la cuna del Slow Food.
Al igual que en la Península Ibérica, lxs italianxs se toman muy en serio sus comidas, desde el origen del alimento, a la preparación de éste, siendo los ágapes un factor de elevada importancia en la vida diaria y cultural de las familias.

Se dice que la inauguración de un McDonald’s en la Plaza de España en Roma, fue la chispa que encendió a Carlo Petrini, piamontés apasionado del buen comer y activista político, para crear la sociedad Arcigola, que acabaría convirtiéndose en el movimiento Slow Food tomando el nombre de la antítesis de la comida rápida para luchar contra ella y recuperar las antiguas tradiciones, recetas y materias primas que situaron en su día a Europa como una de las mayores potencias a nivel gastronómico.

Fuente: Slow Food International

Con el afán de extenderse más allá de las fronteras italianas, Petrini viaja en 1989 a Francia para presentar su propuesta y establecer los estatutos del Slow Food. Dichos estatutos se resumen en 4 puntos:

1. Otorgar la dignidad cultural a las temáticas relacionadas con la comida y la alimentación.
2. Individualizar los productos alimenticios y las modalidades de producción ligadas a un territorio, velando por salvaguardar la biodiversidad y la protección de dichos alimentos.
3. Elevar la cultura alimentaria de la ciudadanía y promoverla en las generaciones más jóvenes.
4. Promover la práctica de una calidad de vida distinta, basada en el respeto al ritmo y tiempo naturales, al ambiente y a la salud de los consumidores.

Estos estatutos sirvieron para consolidar el Slow Food, convirtiéndose en un arma contra la globalización del mundo alimenticio y la mala praxis, en favor del comercio y las recetas locales. Con el tiempo, el concepto se fue consolidando y acercándose a otros países, siendo el responsable de organizar algunas de las ferias de alimentos más importantes del mundo.

Hoy en día, son 35.000 las personas inscritas en Italia, dividiéndose en 330 sedes locales llamadas “condotte” (algo parecido a la labor de las sociedades gastronómicas vascas) y tienen un gran número de sedes repartidas por todo el mundo llamadas “convivia”.

Fuente: Slow Food International

En 2004, la FAO reconoció el Slow Food como organización sin ánimo de lucro, forjando con la sociedad una relación de colaboración que ayudó a extender sus conceptos todavía más.

Desde Vacuum Media Studio, apoyamos este tipo de movimientos puesto que, además de ser beneficiosos para nuestra salud, juegan un papel importantísimo a nivel social y local, manteniendo antiguas costumbres y abogando por el comercio justo, por y para el bien de las personas, desde los productores locales hasta llegar al consumidor potencial. Haciendo el bien, todos ganamos.

Marc Espí

marc@vacuummediastudio.com
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