La brecha salarial

La brecha salarial

La brecha salarial, o diferencia salarial de género, es un concepto que entendemos como la diferencia que existe entre los salarios de los hombres y los de las mujeres en el que el género femenino percibe una menor retribución por la realización de las mismas tareas en distintas empresas tanto públicas como privadas.

Esta injusticia se pone de manifiesto cuando una mujer y un hombre realizan el mismo tipo de trabajo durante las mismas horas semanales y empleando las mismas habilidades y técnicas, siendo el sueldo de la mujer menor que el del hombre, aún a día de hoy, cuando existen leyes escritas desde hace 67 años en la legislación internacional (convenio nº 100 de la Organización Internacional del Trabajo) y que se deberían aplicar en el Estado Español desde hace casi 24 años que se decidió “respeta” dicha ley.

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Los datos españoles de los últimos informes nos indican que las mujeres cobran aproximadamente un 30% menos que los hombres, aún siendo ellas las que soportan mayor precariedad de condiciones. En general, en España las mujeres cobran unos 4.745 euros menos que los ciudadanos hombres y, lejos de desaparecer, está aumentando. Esto se traduce ya no sólo en las complicaciones para las mujeres en edad laboral, si no que una vez llegan a ser pensionistas, se encuentran con la diferencia abismal en las pensiones femeninas. Si consideramos que un tercio de lxs trabajadorxs españoles cobra menos que el sueldo mínimo interprofesional, la situación adopta un tono aún más preocupante.

A nivel europeo, el problema está a la orden del día en cualquier economía que nos fijemos. Por poner un ejemplo, una economía como la alemana, tomada como referente en Europa en muchas ocasiones, nos indica que las mujeres de este país cobran un 21,5% menos que sus colegas hombres.

Los países europeos en los que está establecida la mayor diferencia salarial son Estonia y República Checa, seguidos por la ya citada Alemania y la siguen economías sólidas de sociedades que nos pueden parecer avanzadas (pero que realmente demuestran que no en aspectos como del que hablamos) como Austria, el Reino Unido, Eslovaquia o Suiza. Islandia sobresale dentro de las democracias europeas por tener la brecha salarial menor, en concreto, las mujeres cobran 0’90 centavos por dólar que cobran los hombres.

El País

Si ponemos como ejemplo latinoamericano a Colombia, un país en el que las mujeres son mayoría, nos damos cuenta de que además de engrosar en mayor medida las filas del desempleo, ellas perciben una retribución menor: un 35’8% menos de ganancias mensuales en comparativa a los trabajadores masculinos. Además, esta enorme brecha se ve fijada también a la hora de emplearse, puesto que ellas participan en un 59% del mercado laboral frente al 75% de los hombres, y eso que las asalariadas siempre tienen un año más de formación que los asalariados comunes.

Debemos recordar también que en el país colombiano tan sólo un 20% de mujeres ocupa cargos públicos.

Echando la vista atrás, el problema de que la brecha salarial se haya adoptado con normalidad, es la figura de la mujer durante la década de los 50 y 60. La gran mayoría de mujeres tenían pocos estudios, no estaban en estado “activo” (embarazadas o con niñxs) o únicamente no había trabajos de lo que se consideraba antiguamente la “industria femenina”. Todo ello, arraigado a la idea de que es la mujer la responsable de cuidar de lxs hijxs, ha hecho que perdure esta idea. Por lo tanto, y pese a que un hombre y una mujer trabajen las mismas horas, al final de la semana la mujer habrá dedicado unas 9 horas más que el hombre al cuidado de lxs pequeñxs, haciendo así imposible que pueda esforzarse más en su trabajo y llegar a alcanzar puestos, y por ende sueldos, de mayor valor.

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Sin embargo, si nos fijamos en las mujeres sin hijos, la brecha salarial continúa estipulada en las empresas, donde las mejores estadísticas apuntan que una mujer cobra 0’97 centavos por cada dólar que gana un hombre.

Por ello, hoy hemos querido echar un breve vistazo a uno de los problemas de mayor importancia en cuanto a la igualdad de género. La brecha salarial es un arma establecida por sociedades ancladas en valores del pasado que respaldan a empresas cuyo beneficio se ve agrandado al tener a trabajadoras que realizan las mismas tareas que los hombres (o más) por un precio mucho menor que se traduce en importantes ganancias al final del año, y más si hablamos de grandes empresas.

Por ello, decidimos plantarnos y convidar a la revuelta social que necesitamos para que, y aún dentro del sistema capitalista, todxs lxs trabajadorxs tengan un sueldo equitativo y unas condiciones dignas ¡Basta ya!

Marc Espí

marc@vacuummediastudio.com
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